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MINERÍA EN PERÚ: ¿QUÉ SE VIENE PARA EL COBRE, ZINC Y ORO EN EL 2018?

2 enero, 2018

La industria minera se reactivó en el 2017, luego de un lustro de merma que provocó la reducción de presupuestos para inversión en nuevos proyectos.

Los factores que contribuyeron para revertir estos resultados fueron el precio de los commodities, el aumento del precio del cobre, zinc y oro.

El despegue de los precios del cobre y zinc contribuyeron para que la empresa minera Glencore consolidará su posición en Volcan, es así que acumuló el 55% de sus acciones.

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Uno de los hechos más relevantes fue la reactivación de la inversión privada en exploración, que según datos de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), se expandió 15% en agosto pasado respecto al mismo mes del 2016.

Fuente: BCR

De esta manera, compañías como Buenaventura y Antamina publicaron sus estrategias de crecimiento. La primera inició un programa de exploración de cobre en Pasco (Marcapunta) y anunció la construcción de Trapiche (en Apurímac). De igual manera apostarán por el oro, en San Gabriel (Moquegua), y por la plata, con la expansión de Uchuchaccua (región Lima). En el caso de Antamina, tras dos años de expansión de su operación en Áncash, reportó un incremento de 73% más en producción de zinc y prevé incrementarla en 14% el 2018 (todo ello en cuanto a volumen).

¿Qué justifica el buen precio de los minerales?

Las proyecciones apuntan al mantenimiento del precio en alza de los tres metales, debido a la alta demanda que se generaría. En el caso de China, que consume el 46% de cobre del planeta, se espera que crezca en 7%, debido al dinamismo de los proyectos de infraestructura que se desarrollan en el gigante asiático. Otro factor que sostendrá la tendencia es la falta inmediata de oferta global de cobre y zinc. En el caso del segundo, por ejemplo, la oferta cayó en 45% entre enero y octubre pasado. La reducción de la producción en China de este último metal –usado para galvanizar acero– por mayores controles ambientales, incide en la contracción.

Además, a mediano plazo la demanda estará alentada por la industria fabricante de autos eléctricos, que hacia el 2020 serán conducidos por hasta el 9% de la población mundial, de acuerdo a Deloitte. Para entonces, según el Banco Mundial, el precio del cobre aumentaría 15,7%.

Riesgos en agenda

El contexto pinta muy favorable para nuestro país, debido a que está en el centro del radar de los inversionistas (este año el Instituto Fraser lo calificó como el país más atractivo de Latinoamérica para atraer capital para exploración, desplazando a Chile); además cuenta con potenciales proyectos valoraziados en unos US$51.000 millones.

No obstante, esta nueva ola –como la ha calificado la ministra de Economía y Finanzas, Claudia Cooper– no está exenta de riesgos. “Desde el punto de vista técnico (factibilidad), esos proyectos deberían salir en los próximos cuatro o cinco años”, indicaba a Día1 en julio pasado el CEO de Alturas Minerals, Miguel Cardozo, haciendo especial referencia a los proyectos de Tía María y Conga y a la conflictividad social que causó sus respectivas paralizaciones.

Pero las demoras también pueden ser aprovechadas, sugiere Víctor Gobitz, CEO de Buenventura. A su juicio, el aplazamiento hasta febrero próximo de la licitación del proyecto cuprífero Michiquillay, valorizado en US$2.000 millones, debería ser aprovechado para consolidar un acuerdo previo sobre las tierras a emplear con las dos comunidades campesinas cajamarquinas que viven en la zona de influencia, “Así le quitamos el riesgo social”, apunta.

En materia jurídica, la incertidumbre se enfoca en dos asuntos sin definición en el 2017 y que pasan a la agenda del 2018: la aprobación del reglamento de protección ambiental para las actividades de exploración minera y la ley de cabecera de cuencas, pendientes de promulgación y aprobación, respectivamente.

Fuente: El Comercio

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